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ADAS… Cómo solucionar el gran desconocimiento de su uso y obtener el máximo de sus beneficios

01.03.2020 Collision Avoidance

Los avances tecnológicos de la última década han ido cambiando los hábitos de la sociedad actual en todos sus ámbitos, incluido, por supuesto, el de la industria automovilística y el de la movilidad. En muchas ocasiones, se crea debate sobre si la tecnología es una fuente de ayuda y una mejora para la conducción o si supone una distracción y, por tanto, un agravamiento de la siniestralidad. En este punto, convendría, entonces, diferenciar, claramente, entre un tipo de tecnología y otro; entre aquella tecnología que te mantiene continuamente conectado y provoca las denominadas distracciones digitales; o esta otra tecnología que, en lo que a conducción se refiere, trata de enmendar el error humano -detrás del 91% de los siniestros viales- y devolver el foco en la carretera, con tiempo de reacción para el conductor.

Esta tecnología avanzada de prevención de accidentes -o ADAS (Sistemas Avanzados de Asistencia a la Conducción)- han supuesto un gran avance en materia de seguridad vial y su implantación en la flota general de vehículos podría reducir drásticamente el número de accidentes de tráfico así como la cifra de víctimas mortales y la lesividad de las consecuencias de dichos accidentes.

En España, el último estudio realizado sobre la implantación de esta tecnología de prevención de accidentes en los vehículos nuevos, habla de que los ADAS van ganando presencia: el 31% de los automóviles vendidos en España, en 2017, equipaba sistemas de frenada automática de emergencia; y el 30%, ayudas al mantenimiento del carril.

Sin embargo, se está extendiendo un preocupante hándicap, al ritmo que crece la implantación de esta tecnología. Son muchos los conductores que desconocen el funcionamiento de los ADAS y, ante la incertidumbre o el miedo a no saber reaccionar correctamente si se activa esta tecnología, optan por desactivarla de su vehículo. Un estudio de la Universidad de Iowa, Estados Unidos, sobre el uso de este tipo de sistemas, concluye que un elevado porcentaje de conductores desconoce el correcto funcionamiento de esta tecnología de su propio coche: un 80% desconocía las limitaciones del sistema de detección de ángulo muerto y el 40% no conocía la diferencia entre alerta de colisión frontal y frenada automática de emergencia, entre otros datos.

¿Esperar a adquirir un vehículo nuevo?

Del mismo modo que existen hasta 5 niveles de autonomía en la conducción, podrían seguirse diferentes pasos de adaptación a esta nueva tecnología. Más en un país como España en el que, actualmente, la edad media del parque móvil es de 12,4 años, uno de las más antiguos de la UE. Estos vehículos podrían actualizarse, al menos en lo que a seguridad se refiere, incorporando un sistema de asistencia a la conducción en postventa. De este modo, no solo se evitarían accidentes de tráfico y sus nefasta consecuencias tanto sociales y familiares como económicas -los siniestros viales cuestan más del 1% del PIB en España, según la OCDE- sino que, al tiempo, los conductores irían familiarizándose con esta tecnología.

Los sistemas ADAS de Mobileye, que pueden también instalarse, fácilmente, en vehículos antiguos o seminuevos, proporcionan ese paso previo al uso de esta tecnología con un mayor nivel de autonomía ya que, las alertas visuales y sonoras de estos sistemas avisan al conductor ante un inminente riesgo, con tiempo de reacción, pero su incorporación en el vehículo no significa que éste pueda tomar medidas correctivas o que pueda accionarse el freno ante el aviso de una alerta, sino que es el propio conductor quien debe valorar dicha alerta y sólo él puede actuar, en caso necesario, para evitar un accidente.

La UE han alcanzado un acuerdo, según el cual, a partir de 2022, será obligatorio que los vehículos europeos de nueva fabricación estén equipados con este tipo de tecnología avanzada de seguridad, para proteger a pasajeros, peatones y ciclistas.

Entre estos nuevos dispositivos de seguridad, que serán obligatorios en los vehículos nuevos, encontramos la asistencia en caso de abandono de carril y el frenado avanzado de emergencia, para turismos y furgonetas; o la eliminación de ángulos muertos para camiones y autobuses, entre otros. Pero ¿de qué sirve este gran avance si no prohíben la desconexión de esta tecnología? ¿de qué sirve si los conductores no somos conscientes de sus beneficios y no sabemos usarla correctamente?

Queda claro, por tanto, que es fundamental aprender a usar esta tecnología, para no sentirnos inseguros con ella, y estar bien informados de su funcionamiento así como de sus limitaciones, para obtener el máximo de sus beneficios, que son muchos -los ya mencionados y algunos otros, como el cambio de hábitos en la conducción hacia conductas más seguras o el ahorro de combustible..-.

Por supuesto, las propias marcas de automóviles tienen una gran responsabilidad en dar a conocer, de forma correcta, esta nueva tecnología, y deberían de hacer un esfuerzo por formar a sus comerciales, que entregan los vehículos nuevos, para que estos, después, puedan dar la información precisa y detallada al conductor. Pero esta responsabilidad, además, debe ser compartida, y conviene concienciar, al propio conductor, de la necesidad de conocer esta tecnología, que es ya presente y va a ser el futuro. Conviene, por tanto, que cada uno de nosotros, como conductores, mostremos la voluntad de conocer e incluso de empezar a incorporar estos sistemas de prevención de accidentes en nuestra conducción, ya sea a la hora de adquirir un vehículo nuevo - solicitando, si fuera necesario, una prueba de demostración en el concesionario-, o adaptando nuestro vehículo en postventa, para adaptarnos también nosotros, como conductores, a esta nueva movilidad más segura, que llega.

Conozca las soluciones Mobileye.



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