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Objetivo, implantar la cultura de seguridad vial en su empresa

Sin duda, todos y cada uno de los accidentes de una flota resultan costosos. En caso de colisión, se generan costes por repararación de los daños, así como otros adicionales tales como el incremento de las primas del seguro, la baja por enfermedad, la pérdida de ​​productividad… por nombrar algunos.

De hecho, un estudio, realizado por una asociación independiente alemana de seguridad vial, afirma que el coste medio de los accidentes, tras la aportación del seguro, se estima en 1.650 € por pasajero para los turismos y en 2.900 para los camiones.

Por tanto, podemos decir que, invertir y diseñar una cultura de seguridad en la empresa, es una de las formas más eficaces de minimizar los costes de un siniestro y que, aquellos gerentes de flota que priorizan la seguridad y se encargan de las nuevas contrataciones, cuando tienen en cuenta y siguen la mencionada cultura de seguridad, ya estudiada y premarcada por la empresa, sufren menos accidentes a medio y largo plazo.

Sin duda, el mejor momento para introducir a los nuevos conductores en la cultura de seguridad de la empresa es, precisamente, cuando se incorporan, durante el proceso de integración, pues ahí se pueden establecer las líneas de actuación del programa de seguridad vial planificadas por la empresa; conocerán entonces las prioridades de la compañía, los valores, los flujos de trabajo y las costumbres. Estos primeros momentos serán claves para interiorizar el funcionamiento de la empresa y formarse en sus líneas de actuación, que afectarán, posteriormente, a toda su carrera y trayectoria en la compañía.

Implantar un Plan de Movilidad y Formación como estrategia preventiva

De hecho, ante el aumento de fallecidos en accidentes de tráfico laboral, un 18% más en 2016, el Race ha advertido a las empresas que deben actuar frente a este problema, desde diferentes ámbitos. Una forma de comenzar esta estrategia, como aconseja el club de automovilistas, es implantar un plan de movilidad en el que se tengan en cuenta los siguientes procesos: conocer el estado de la movilidad de los empleados, descubrir los itinerarios de los trabajadores y detectar los puntos débiles en la seguridad de los desplazamientos. Junto al compromiso principal de disminuir las lesiones personales, estos planes de movilidad y formación permiten reducir los costes medios que supone cada baja laboral para la empresa, y que se estiman en unos 3.000 euros de media por trabajador.

Para ayudar a implantar esta cultura de seguridad en las empresas, el Race, además, ofrece diez consejos tanto para los responsables de la compañía, que diseñana la líneas de actuación, como para los trabajadores.
Decálogo para mejorar la Seguridad Vial de los trabajadores

Medidas para la empresa

  1. Como punto de partida, analizar la movilidad real de sus trabajadores, sus desplazamientos, tiempos de recorrido y principales problemas viales.
  2. Debe existir un compromiso de los máximos responsables en la mejora de la Seguridad Vial de los trabajadores, incluyendo este nuevo concepto en los pilares de la cultura corporativa de la empresa.
  3. Definir los riesgos viales de cada trabajador según el desempeño de su actividad profesional, con medidas encaminadas tanto a la prevención de accidentes durante la jornada laboral (en misión), como en los desplazamientos in itínere.
  4. La empresa debe poner en marcha medidas correctoras, que incluyan una política de formación continua, de niveles mínimos de seguridad en los vehículos de empresa, y de planificación de las jornadas laborales que impliquen trayectos por carretera.
  5. Impulsar el respeto al cumplimiento de las normas de circulación, sobre todo en cuestiones como las distracciones, la fatiga, los tiempos de conducción o la planificación de las rutas.

Para los empleados

  1. Los empleados se deben comprometer al cumplimiento de los conocimientos aportados por la formación de la empresa para prevenir los riesgos viales.
  2. Deben planificar sus viajes antes de iniciarlos, consultando los posibles problemas que puedan encontrarse ya sea en viajes largos como en los cotidianos (atascos, condiciones climatológicas, etc.)
  3. Los trabajadores deben ser responsables del mantenimiento mecánico del vehículo que utilizan, especialmente del estado de los neumáticos, luces o niveles.
  4. Un trabajador al volante debe mantener la necesaria atención a la circulación y estado del tráfico, evitando realizar otras actividades no relacionadas con la conducción.

Curiosamente, las funciones que ofrecen los sistemas de asistencia a la conducción de Mobileye, ofrecen solución a muchos de estos puntos del decálogo. Las alertas de los ADAS promueven el cumplimento de las normas de circulación, evitan las distracciones, reeducan en una conducción responsable y corrigen actitudes inadecuadas al volante y, además, facilitan todos los datos y comportamiento de cada uno de los trayectos y de cada conductor.